De arte, cerebro y salud.


Plutarco dijo que el cerebro no era un vaso para llenar, sino una lámpara para encender. Hablemos de eso, ¿quieres?

¿Has visto alguna vez una imagen de actividad cerebral obtenida mediante neuroimagen mientras una persona realiza una tarea creativa? ¡Es como un inmenso árbol de Navidad! Pequeñas luces que se encienden en distintas regiones del cerebro simultáneamente, creando patrones únicos de actividad neuronal que — lee esto con atención— favorecen procesos curativos.

De ahí que los estudios sobre arte y salud describan algo verdaderamente fascinante: realizar cualquier actividad creativa —por ejemplo, pintar mandalas, resolver acertijos— reduce los niveles de cortisol —la hormona del estrés—, contribuye a modular la inflamación, activa el sistema nervioso parasimpático —qué nombre tan gracioso para algo tan necesario, ¿verdad? — y ayuda a procesar emociones que no siempre son sencillas.

Añade que también entrenas el movimiento de las manos, la coordinación ojo-mano y la precisión del gesto, mientras estimulas distintas vías neuronales según la actividad creativa que tengas delante. Dicho de otro modo: integras cuerpo y mente sin darte demasiada cuenta, que suele ser la mejor manera de hacer las cosas.

Dice el refrán que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Empieza. ¿Qué vas a perder? No, mejor, ¿qué vas a ganar? ¡Mucho!

Si quieres, nosotros te ofrecemos varias actividades que estamos seguros de que te ayudarán, como Mandalunas y Piensacuentos o Pasatiempos para Adultos. 

Ya sabes que los puedes encontrar aquí.

Y ya está. Mientras no nos volvamos a leer, por favor, sé feliz y enciende tu cerebro.

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